Hubo un tiempo mítico en que seres fabulosos y legendarios cobraban nuevas formas: algunos se hicieron seres humanos, y otros, animales. En ese entonces un habitante de los hielos, un Inuk, se fue a vivir con una manada de caribúes, desposando a una joven caribú. Durante la asimilación del Inuk en la nueva tribu, éste se convirtió en caribú, llegando más tarde a ser el maestro de la manada. Como maestro, se hizo cargo de enseñarles que debían proveer su existencia al pueblo originario, los Inuit.